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Marie Curie, ganadora del Nobel y protagonista de un amor prohibido


Marie Curie

Marie Curie, ganadora del Nobel y protagonista de un amor prohibido

Autor: Yulianela Rodriguez

Lic. en Periodismo

by Yulianela Rodríguez.

Marie Curie fue una científica polaca, nacionalizada francesa, que pasó a la historia como la primera mujer en recibir un premio Nobel y la primera persona en ganar dos de estos tan famosos galardones en distintas especialidades: Física y Química.

Pero esta mujer no solo tuvo que trabajar el triple en su época para ser reconocida por sus logros científicos, además tuvo que enfrentar que los temas de su vida privada influenciaran el mérito que sus logros merecían.

Marie Curie, viuda pero viva

Curie quedó viuda desde 1906 cuando su esposo el físico Pierre Curie, murió tras ser atropellado por un carruaje en París.

Pierre Curie y Marie Curie

Años después, inició una relación que sería un gran escándalo para la época. Paul Langevin era físico y había sido estudiante de su esposo. Más joven que ella, destacaba por su porte alto y elegante.

Aunque para una mujer como ella, el físico tenía que estar acompañado de la inteligencia. Y Paul Langevin también era muy inteligente. Su tesis sobre gases ionizados había sido aclamada en la época y fue elegido al College de France y la Academie des Science.

Por si fuera poco era ingenioso e intrépido, con una pasión por la ciencia que lo llevó a escalar la Torre Eiffel en busca del aire más puro para estudiar las corrientes eléctricas en la atmósfera.

Esta pasión compartida por la ciencia era uno de sus principales puntos en común con Marie. El único gran problema del caballero era su estado civil: casado.

La protagonista de un amor prohibido 

En medio de un matrimonio que no era feliz, la pasión entre Paul y Marie se fortalecía. Los amantes incluso arrendaron un apartamento para sus encuentros secretos.

Los mensajes que intercambiaban reflejaban el deseo de estar juntos, así como lo peligroso de lo que estaban haciendo.

“Tiemblo de impaciencia al pensar que finalmente te veré, y te diré cuánto te he extrañado. Te beso tiernamente mientras espero que sea mañana…”

Paul

“Asegúrate de que nadie te está siguiendo cuando vengas a verme…”

Marie

Por otro lado, Madame Langevin, la esposa desdeñada, ya estaba acostumbrada a los amoríos de su esposo. Sin embargo: “la relación con Marie Curie le molestaba más, y pronto la animosidad entre las dos mujeres se tornó violenta”, según cuenta la autora Lauren Redniss, en su libro “Radioactivo”.

La despechada esposa planeo que robaran las cartas de los amantes del apartamento y los amenazó con que los delataría públicamente enviándolas a los periódicos, lo cual cumplió.

Escándalo antes de recibir el segundo Nobel

Madame Langevin acudió a la prensa e hizo pública la infidelidad de su esposo con la aclamada científica, por si fuera poco lo hizo tres días antes de que Marie Curie ganara su segundo premio Nobel. Además exigió la custodia de los hijos y dinero.

Los periódicos simpatizaban con la esposa traicionada y se hicieron “eco de su devoción y sufrimiento”. Por otro lado Marie era la vagabunda, que destrozaba un hogar y había hechizado a un hombre casado, como si él no tuviera culpa alguna.

La fecha del juicio del divorcio de los Langevin fue fijada, nada menos, que cuando Marie Curie debía ir a aceptar su premio Nobel en Estocolmo

Svante Arrhenius, premio Nobel sueco le escribió para persuadirla de no acudir a la ceremonia de entrega:

“Le ruego que se quede en Francia; nadie puede calcular lo que podría pasar aquí… Espero que mande un telegrama… que diga que no quiere aceptar el premio antes de que en el juicio de Langevin se demuestre que las acusaciones en su contra no tienen fundamento”.

Y ella le contestó:

“El premio me lo dieron por el descubrimiento del radio y el polonio. Creo que no hay ninguna conexión entre mi trabajo científico y los hechos de mi vida privada”.

Incluso Albert Einstein la apoyó a enfrentar todos los rumores y acudir a la ceremonia con la frente en alto:

Marie Curie y Albert Einstein

“¡Ve a Estocolmo! Estoy convencido de que debes despreciar este alboroto. Si la chusma sigue molestándote, deja de leer esas estupideces. Déjaselas a las víboras para las que fueron escritas”.

Marie Curie se presentó a recibir su merecido premio con todos los honores que su trabajo meritaba y no hubo ningún incidente durante la ceremonia.

Paul y Jeanne Langevins resolvieron sus asuntos finalmente, pero ya todo había muerto entre Paul y Marie. Mantuvieron una buena relación profesional, pero el amor prohibido no pasó a la era de lo posible.

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