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María Félix, una mujer sin pelos en la lengua


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María Félix, una mujer sin pelos en la lengua

Autor: Yulianela Rodriguez

Lic. en Periodismo

by Yulianela Rodríguez.

María Félix, la Doña por excelencia del cine mexicano de la Época de Oro, fue una mujer que se caracterizó por decir lo que pensaba y sin nada de suavizante en sus palabras.

Te invitamos a leer fragmentos que seleccionamos de una entrevista de 1993 en la  que habla de sí misma, de la construcción de su leyenda, de sus amores…




La entrevista fue publicada en el diario unomásuno por la periodista Alegría Martínez.

“Yo nunca soñé estar en la cumbre. Parece falta de modestia, pero yo no tengo ese sentimiento, no lo conozco porque siempre me fue bien. No he sufrido para tener dinero, hombres ni belleza, ¡eso es cumbre! Para lo único que he sufrido es para aprender, porque yo no sabía nada. Por eso hablan tanto.

“Soy una improvisada. Nada sabía de cine, sólo me eché encima un carácter y un estilo. La gente lucha para hacerse un lugar bajo el sol. Yo nací bajo el sol. Toda mi vida he tenido buena salud y he contestado, me he defendido de los insultos.  He tenido éxito desde que nací. Nunca pensé en cumbres, éxitos ni nada, todo lo he tenido a manos llenas porque así me ha llegado, pero he tenido dos cosas: disciplina y ganas de aprender todo lo que puedo; desde rasgar un poquito la guitarra, y así, cuando llego a estar solita hasta me canto una canción, pero siempre he vivido con gente inteligente, no entiendo a los pendejos, esos son ultraterrestres.”

¿Qué ha dejado María en el camino al no poder retornar a la vida tranquila y anónima?

Estoy acostumbrada ya. Para mí la calle no existe, para nada. Existe mi casa de Cuernavaca y mi coche donde doy muchas vueltas (…) La vida tranquila y común yo no la conozco porque estoy programada para el escándalo. Donde estoy yo, está la discusión, las cosas controvertidas, lo otro no lo conozco.

¿Por qué lo que usted dice siempre causa revuelo?

Porque la gente es hipócrita y yo no. La gente tiene recovecos, quiere quedar bien, son lamebotas. Yo no lamo botas, ni quiero quedar bien.

¿Qué hay en la María de hoy de la muchacha que dejó Álamos, Sonora, y posteriormente llegó al cine?

La gente anda diciendo que nací en Quiriego, que es un pueblito de Sonora, en el valle del Yaqui, pero no es cierto, yo no nací ahí, ahí nació mi papá. Yo nunca viví en Álamos, la gente dice que soy de Sonora, pero pude haber nacido en Vladivostok.

¿De dónde es María, entonces?

Yo me siento del mundo, de todas partes. Claro, tuve una casa sonorense, pero quiero mucho a mi ciudad de México. Este es un país de gran belleza y su gente es muy buena.

¿Qué es para usted lo más importante?

La vida, pero no puedo describir qué es la vida. No hablo del corazón, porque eso es una víscera y yo no amo con el corazón sino con el plexus. Cuando se tienen responsabilidades en el trabajo, todo se hace con el plexus.

¿Qué implica para usted ser La Diva del cine mexicano y cuándo o cómo cree que esto se empezó a construir?

No conozco la palabra diva, nunca la he comprendido. Yo, ¿diva?, pues… diva le decían a María Callas. Yo soy fregona, una diva fregona, posiblemente. ¿Qué cuándo empezó esto? No sé. Yo he vivido en tantas ciudades y he visto tanta gente, que no sé, por eso es difícil seguirme a mí.

¿Existe una personalidad dual que conforme a María Félix y a La Doña en una?

Yo no sé qué es ser Doña. Hice películas en las que me llamé así, y seguramente a la gente se le hizo fácil ponerme así, doña Bárbara o doña Diabla. El concepto que la gente tiene de Doña, lo vieron en mí y seguramente les cuadró bien.

¿Y a usted, le cuadra?

A mí me da igual. Yo me llamo María de los Ángeles y las cartas me llegan con “Doña”.  (…)

¿Qué tanto han influido las características de sus personajes cinematográficos en la construcción de un perfil femenino fuerte que reta al sexo masculino desde la belleza física?

¡Cómo cree que…! Mis personajes nunca tuvieron nada qué ver con mi físico. ¿Usted cree que me parezco a una cucaracha? ¡Lo que se parece un elefante a una gallina, me parezco yo a una india! ¡Son mis entretelas! No tengo físico de india ni de arrastrada ni de puta. Para tener una carrera como la mía, yo aprendí a trabajar, a disciplinarme. Sin disciplina no se puede hacer nada y los actores que no la tienen, son desechables. Me costó trabajo aprender, porque es una disciplina llegar temprano, aprenderse los diálogos, adentrarse en un personaje, en una puta, una cocinera o una virgen.

¿Cómo es María Félix o cómo ha sido en las diversas ocasiones frente al amor por un hombre?

Toda mi vida me han adorado, idolatrado. Desde chica, en la escuela. Yo nunca he sufrido por amor, pero cuando se vive con un hombre hay que tener disciplina y respeto. Los casados no le tienen miedo a las palabras. A los periodistas les digo merde porque me han insultado tanto a mí que no es posible más, pero a la gente que vive conmigo la respeto igual que a mis empleados, claro que no me arrastro ni beso el piso, pero hay diálogo, acercamiento. Yo no soy ejemplo para nada, para ser como yo se necesita mucho.

¿Es fundamental que un hombre sea artista para que le resulte atractivo? Me refiero a que Lara, Negrete, Tzapoff lo eran…

Un pintor tan bueno como Tzapoff, con un talento, un físico, una juventud, una cultura, una inteligencia… Tengo que estarle muy reconocida a la vida por haberme dado todo eso. Lara, ya sabemos todos quién era, y Jorge Negrete… él no tuvo… Me gustaba ese amor desmesurado que me tenía.

¿Por qué dice que tiene corazón de hombre?

Porque todos los atributos buenos de un hombre, los tengo yo: valor, tanates, que no se ven porque están por dentro, pero yo creo que los tengo. Yo no conozco el miedo, así que se me figura a mí que tengo corazón de hombre.  Yo no soy la mujercita, ¡no, para nada!, y claro, eso a la gente, sobre todo a las mujeres, no les gusta.

¿Qué más observa, María?

También ha crecido mucho el número de enfermos de sida, porque viene el Papa y nos hace polvo prohibiendo el aborto y los preservativos. Todo eso no es posible, viene el Papa y retrocedemos 10 años. La Iglesia es un enemigo, nos promete el paraíso, que no le cuesta nada.

¿Ha pensado en dejar algún legado a su país?

No. No he pensado en dejar legados. Cuando uno se muere, tres o cuatro días hablan de uno y después ya se olvidan. Cuando uno ya se fue, vienen otros detrás.

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