• contacto@mujeresdeestemundo.com

La felicidad es poder manejar tu tiempo. Entrevista a Ivonne Garzón


La felicidad es poder manejar tu tiempo, solo se tu misma

La felicidad es poder manejar tu tiempo. Entrevista a Ivonne Garzón

Autor: Yulianela Rodriguez

Lic. en Periodismo

¿Cómo empezar a escribir sobre una mujer fuera de lo común como Ivonne? Extraordinaria como madre, empresaria, pintora y emprendedora. Pues por el principio…

Una noche estaba yo, literalmente tirada en la acera, frente a la puerta de mi casa. ¿La razón? Me había olvidado mis llaves y no tenía cómo entrar. Y resulta que mi vecina del frente me invita a entrar a su casa (nunca antes habíamos hablado, ni siquiera sabía su nombre).

Debo aclarar lo realmente raro que puede ser esto en Quito, donde vivo hace más de 3 años en la misma cuadra y no conozco a mis vecinos. Además de ofrecerme un té caliente que me trajo a la vida después del frío que había pasado; pasamos un buen rato conversando junto a sus dos hijos pequeños.

Nunca había conocido niños tan despiertos y conversadores. Se integraban a la conversación, me hacían preguntas sobre mi país, cómo había llegado a Ecuador…

Y es que desde el primer día que conoces a Ivonne te das cuenta que ella es otra cosa, otro mundo, otra historia y, por supuesto, sus hijos no podían ser de otra forma.

sus hijos

Mucho tiempo después, he logrado que me dedicara unas horas en su apretada agenda para una entrevista. ¿Por qué? Creo que a muchas les va a interesar su historia de vida.

Hablamos de una mujer ecuatoriana, que como ella misma me contó tuvo una infancia muy difícil; pero esto no impidió que hoy sea una emprendedora de éxito.

Trabajó desde los 15 años y se convirtió en el sostén de su familia. Pagó sus estudios universitarios y el de sus hermanas.

Defensora del medio ambiente, también tuvo su propia recicladora de papel. Fundó su propia empresa publicitaria a los 24 años y llegó a facturar más de medio millón al año.

Hoy comparte su tiempo como madre y empresaria, con la pintura y las charlas motivacionales.

Les invito a disfrutar de lo que tiene que contar Ivonne Garzón

Con su propia empresa de publicidad, dos hijos, un esposo ausente debido al trabajo, sucedió algo inesperado.

Me dio un infarto, estaba cumpliendo 31 años, súper joven. Estaba sentada en mi casa, con miles de cosas. Recuerdo que mi  hijo más pequeño ya estaba caminando, no llegaba mi niñera…

Cuando tienes una empresa grande, un montón de empleados, tu facturación tiene que llegar a un nivel para que puedas pagar bien a la gente. Tus deudas se hacen gigantes también. Todo se magnifica.

Mi responsabilidad primera era ser mamá y si mi hijo estaba enfermo quedarme en casa; pero no podía darme esos lujos. Hasta mis hijos enfermos me los llevaba a la oficina. Y sí, me rebasó.

Más que todo, porque hay un momento, y está tan bien diseñado, que comienzas a tener éxito y a necesitar más. Te vuelves un esclavo de tu propio éxito. Y esa esclavitud te lleva a enfermarte, deprimirte, estresarte.

Además como esposa corporativa tenía que cumplir otros roles en la vida de mi esposo. Verme bien, estar elegante, ir a cenas, reuniones…

Hubo mucho tiempo que yo dormía 3 o 4 horas en la noche. Había días que me amanecía trabajando, me bañaba y seguía trabajando.

Por ser la súper empresaria, la súper mamá, con amigos que no aportaban nada a mi vida, con gente que hablaba de la casa más grande, el carro más grande, la última cirugía plástica… Entonces yo estaba en un lugar donde no debía estar.

Metida en este drama, en esta confusión mental, obvio la cabeza rige. Sin comer bien, sin dormir bien, dando de lactar, con un nivel de estrés al mil… sin un esposo que me apoye, que me calme, que me baje la tensión, exploté.

Y llegó la pintura…

Toda mi historia de vida es bien importante para saber cómo llego a hacerme pintora. Porque sigo siendo empresaria, sigo siendo una mamá súper intensa, pero comenzó mi cabeza a desfogarse sola.

Y llegó la pintura

En tan sabia la naturaleza humana que sabe lo que necesitas. En mis cuadernos de anotaciones comencé a hacer círculos, cuadrados, flores. Obsesivamente pintaba y pintaba.

Hasta que una persona me dijo: Ivo lo que tú pintas se llama mandalas y utilizan los budistas para meditar. Yo no tenía ni idea. Entonces comencé a investigar, y más en ese momento de la vida lo que comencé fue a pintar.

Primero pintaba en cuadernos a cuadros, aún tengo los de mis primeras mandalas que están horribles. Y lo primero que me di cuenta con estos dibujos, que los hacía en las noches, era que quería que fuera la noche del siguiente día para volver a pintar. Tenía un sentimiento interno tan plancentero, tan de relajación, que no había sentido en mis últimos 13 años.

¿Qué más sano para aliviar la mente, el espíritu, la depresión y la tristeza que sentarte a pintar?

Para este entonces ya me divorcié y decidí de la noche a la mañana cerrar mi empresa. Me quedé sin nada. Tuve que vender hasta mi último vestido, electrodomésticos, carros, departamentos. Vendí clientes a otras empresas. Tuve que ir a vivir a casa de mi madre, a regañadientes. Lo primero que me dijo es que no aceptaba a una divorciada. Me aceptó pero por unos meses, hasta que consiguiera trabajo.

Estos son los momentos cruciales donde o te vas a la mierda literal o te levantas. Con un infarto encima, un divorcio, con dos hijos chiquitos, una de 4 y el otro menos de 2, sin un centavo, deudas….

Yo me sentía como: ¿Cómo volví?, ¿Qué me pasó? Por los últimos 20 años he sido exitosa, trabajo desde los 15 años, me compré mi primer carro a los 18.

No hay nada más fácil que un inicio porque estás en nada.

Pero aquí no terminaban las pruebas para Ivonne, la vida todavía le tenía unos cuantos golpes, literalmente.

Primero le muerde un perro a mi hija, pero era el perro de mi hermana. Le mordió la cara a mi hija de 4 años. Fuimos al hospital, mi hija con la nariz desprendida y lo único que pedía es que no me sacaran de su lado. No me sacaron pero me salpicaba la sangre, mi hija gritaba del dolor.

Era el dolor de mi hija que no podía pararlo y ¡era su cara! Gracias a dios hoy no tiene huellas, tan solo algo muy pequeño que será una de sus marcas de guerra.

(Todo esto me contó llorando, con un dolor como si lo estuviera viviendo de nuevo)

Unos 15 días después, en bicicleta, me golpeó un carro. Casi me mata, me mandó al piso, me fracturé la mandíbula, se me inflamó el cerebro. Yo pensé que estaba muerta, un rato no podía hablar, no podía ver… cuando recuperé la conciencia y sentí el asfalto dije: estoy viva.

Estuve mal por bastantes días, la cara destrozada, escupí dos muelas, una fisura en las costillas. La piel quemada por los raspados del asfalto.

Todo se suma y es porque cuando estas en un momento terrible, tienes que darte una pausa. Yo en mi intensidad de: yo voy a seguir y van a ver cómo me levanto, no me di tiempo. Yo debí haberme dado una pausa, para dormir, para llorar, para estar en calma.

Después de esto ya era cómo o me matas o me ayudas, ya no puedo estar peor.

Todo el tiempo que estuve en cama pintaba y escribía. Todos mis artes tienen escritos de las cosas que me vienen a la mente. No podía hacer nada más.

Después de esto dije me voy a calmar. Algo que tienes que hacer siempre es tomarte un tiempo. En las cosas del día a día tienes que darte tiempo de respirar, de evaluar tu entorno, juntar lo que te está pasando con tus valores y tus metas. Y decir, sí es por aquí.

No solo en las grandes cosas debes tomarte un momento. Todo el tiempo tienes que estar reevaluando en qué momento estas de tu vida.

Yo ahora no duermo menos de 6 horas, es parte de mi amor propio dormir las horas que tengo que dormir. El amor propio es comer bien, salir a caminar, hacerte un té.

Estas evaluaciones son súper importantes porque hacen que no te desvíes del camino. Yo me desvié de mi camino 15 años.

¿Y entonces cuál es tu agenda hoy?

Yo creo que cuando decidí traer mis hijos al mundo, ese se convirtió en mi primer legado como ser humano. Mi prioridad es ser mamá.

¿Pero cómo compaginas la maternidad con el montón de cosas que haces?

Hago un montón de cosas, con calma. Yo estoy trabajando ahora mismo, pero lo organicé de tan buena manera, que tengo el apoyo de un equipo, de mi esposo…

Hablemos de cómo las mandalas pasaron de terapia personal o un proyecto profesional:

Cuando me di cuenta que las mandaras me habían ayudado tanto a mí como ser humano; que ese tiempo de calma, reflexión, me curó el corazón y me dio claridad de propósitos.

Me dije: puedo compartir esto que estoy haciendo con otras personas. Porque otros están metidos en ese mundo oscuro donde yo estaba. Y ese momento de silencio y reflexión les va a llevar a caminar con propósito.

¿Cómo llego masivamente a contarles esto a las personas sin que crean que soy una hippie o una loca holística? Y se me ocurrió hacer un primer libro de mandalas para pintar.

las mandalas pasaron de terapia personal o un proyecto profesional

Comencé a buscar editoriales y todas me cerraron las puertas. Los argumentos eran que el Ecuador no era un país culto, nadie te va a entender, nadie sabe sobre el término, es algo muy de nichos. ¡En una casa editorial me mandaron a ser payaso!

Y dije se fregaron, voy a sacar mi propia publicación y yo misma voy a vender. Lancé por Facebook una preventa del libro y en menos de 24 horas tenía 100 pedidos. ¡Era una prueba para ver la acogida y ni siquiera tenía los libros!

Con esta preventa pagué mis primeros libros. Mis primeros 1000 libros se vendieron en 2 meses. Luego llamé a las distribuidoras de libros y me fueron haciendo pedidos. Se han impreso en 2 años 5000 libros de mi primera edición.

La segunda edición fue una versión para niños a pedido de mis hijos.  Y ya estoy sacando un tercer libro.

Comencé también a dar charlas, donde cuento qué me llevó a las mandalas, cómo te funcionan en la vida diaria. Para mí es una herramienta para combatir el dolor. Después del accidente me dolía todo y ahora ya no me duele nada. Les enseño a pintar mandalas, tenemos momentos de reflexión, de afianzar valores personales…

valores personales

¿Qué consejo le darías a una mujer que quiere ser independiente, que quiere ser emprendedora, que tiene un sueño?

Es fácil, cualquier emprendimiento tiene que salir de la rabia de ser mejor. Comenzar las cosas con fuerza. Si tienes un emprendimiento es porque esa idea tiene tu personalidad, o si no estuvieras dentro de una empresa.

¿Piensa que te inspiró? Y eso es lo que tienes que vender. Después, toca camellar como una demente y no pensar ya ha de venir la gente. No mi querida, tienes que ir y golpear 100 puertas para que 10 se te abran ¿cuántas puertas golpeas todos los días?

Tienes que a tu emprendimiento ponerle la intensidad de tu inspiración. Y para estar inspirada tienes que estar en paz contigo misma, tienes que amarte infinitamente, ser empática con tu entorno, estar sano del cuerpo y de la mente.

Y no hagas un emprendimiento para hacerte millonario, sino para vivir feliz contigo mismo. La plata no es felicidad. La felicidad es poder manejar tu tiempo.

Comentarios