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Jacqueline Kennedy, los amores de una viuda demasiado famosa


Jacqueline Kennedy

Jacqueline Kennedy, los amores de una viuda demasiado famosa

Autor: Yulianela Rodriguez

Lic. en Periodismo

by Yulianela Rodríguez.

Jacqueline Bouvier, más conocida como Jacqueline Kennedy, fue una de las primeras damas de Estados Unidos más populares y admiradas. Reconocida por su educación, estilo y elegancia, siempre supo mantener el control de sus emociones frente al público, sobre todo después de convertirse en la viuda más famosa de su época.

A pesar las múltiples infidelidades de su esposo John F. Kennedy, para ella siempre fue el amor de su vida y mantuvo su imagen de esposa perfecta hasta el final.

Jacqueline Kennedy y john f kennedy

En Mujeres de este mundo te invitamos a conocer sobre sus amores, luego de perder a su esposo, el entonces presidente de los Estados Unidos. Sin dudas, muchos de ellos prohibidos, como casi todo para una viuda demasiado famosa como ella.

Jacqueline Kennedy, la viuda

El presidente John F. Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 justo delante de su esposa, quien nunca olvidaría la sangre manchando su vestido rosa.

Cuentan que en el hospital, la primera dama se arrodilló junto a la camilla de su marido, en medio de toda la sangre, esperando en vano que sobreviviera. Ya sabiéndolo muerto, comenzó a besarle los pies, las manos, el estómago y los labios. Por último, trató de ponerle su alianza de oro en los dedos hinchados por la muerte.

Luego del famoso funeral, Jackie y sus hijos tuvieron que mudarse con rapidez de la Casa Blanca y comenzó otra etapa de su vida: el duelo. Lloraba por días encerrada en su cuarto, sin querer ver a nadie.Jacqueline Kennedy y sus hijos

Ella misma reconoció que podía dormirse sólo tomando vodka, pues la tragedia que había vivido le causaba terribles pesadillas, de las cuales despertaba gritando. Incluso consideró el suicidio, del que desistió por amor a sus hijos Caroline y John.

De regreso al amor

Tras un año de su viudez y luego de un breve romance con su guardaespaldas Clint Hill, inició una intensa aventura con el arquitecto John Carl Warnecke, quien había sido amigo del fallecido presidente y estaba encargado del diseño de su tumba.

Warnecke estaba en sus 40, era un hombre muy apuesto y culto, pero también casado y con tres hijos. Aunque para ella no fue una relación tan significativa como para él, estuvieron juntos por dos años y viajaron como pareja en varias ocasiones.John Carl Warnecke

Él guardó silencio por años pero luego reveló todo, incluso que el mismo día que Jackie aprobó los planes de la tumba de John durmió con él e iniciaron su relación íntima.

NewYork, New Jackie

Luego de que decidió mudarse a Nueva York, ella y sus hijos iniciaron una nueva vida de sanación. El luto había terminado y disfrutaba de muchas noches de fiesta en los lugares de moda de la Gran Manzana.

La ciudad también ofrecía nuevos “amigos” muchos de ellos casados, como John Kenneth Galbraith y Robert McNamara; el director de cine Mike Nichols, y el cantante y actor Frank Sinatra, con los que disfrutaba de salidas y viajes.

La viuda santa se vuelve a casar

Luego del asesinato de su cuñado Robert F. Kennedy, Jackie no se sentía segura en Estados Unidos. Y llegó el salvador multimillonario griego Aristóteles Onnasis, aunque poco atractivo, estaba lleno de carisma y millones.

Luego de aceptar la invitación a un crucero por el Mediterráneo, también le ofreció diamantes, rubíes, esmeraldas y la promesa de una vida suntuosa entre París, la isla de Skorpios, en Grecia, y Nueva York.

Sin pensarlo mucho Jackie le dio el sí quiero, vestida de Valentino, y el mundo no lo podía creer. ¡La viuda santa se casaba con un extranjero! Estuvieron casados desde 1968 hasta la muerte de Onassis en 1975.

Viuda otra vez

Tenía más millones y que empezar otra vez. Jackie regresó a vivir a Nueva York, a su apartamento en el 1040 de la Quinta Avenida, junto a sus hijos. Incluso empezó a trabajar como editora de libros.

Y el amor la visitó de nuevo al final de su vida, en otro escandaloso romance. Vivió muchos años con el muy bien casado comerciante de diamantes Maurice Tempelsman. Sin embargo, con su dinero y su pasado, simplemente disfrutó el amor una vez más como le dio su gana.

Jacqueline Kennedy murió en 1994, a los 64 años, de linfoma non-Hodgkin, luego de interrumpir su tratamiento al saber que no tenía cura. Decidió pasar sus últimos días en casa, rodeada de su familia y amigos.

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