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¿Evolucionamos hacia un mundo sin hombres?


cromosoma

¿Evolucionamos hacia un mundo sin hombres?

Autor: Yulianela Rodriguez

Lic. en Periodismo

by Yulianela Rodríguez.

Los cromosomas son paquetes de ADN almacenados en nuestras células, los X y Y son importantes, entre otras cosas, para definir el sexo.

Pero según demuestran las investigaciones científicas en las últimas décadas el cromosoma Y masculino ha estado perdiendo genes durante millones de años.

Los estudios demuestran que nuestros antepasados masculinos alguna vez portaron alrededor de 1.400 genes, pero hoy en día los hombres sólo tienen aproximadamente 27. Mientras que el cromosoma X femenino aún tiene alrededor de 1.000 o más genes.

Esto no significa que este disminuyendo la importancia del cromosoma Y, que sigue siendo fuerte y resistente, a pesar de que conserva sólo el 3% de su patrimonio genético original. Su rol sigue siendo determinante para instruir al feto humano a que desarrolle órganos sexuales masculinos.

Por otro lado, se explica que la disminución del cromosoma Y se ha ralentizado hasta casi detenerse y la pérdida del sexo masculino parece haberse evitado, al menos en la mayoría de las especies.

Además las investigaciones demuestran que “las especies que se reproducen sexualmente en general le ganan la competencia a las asexuales en períodos largos de tiempo evolutivo”. Resulta que la competencia sexual por compañeros sirve para eliminar a los individuos no aptos y asegurar  la salud del patrimonio genético.

Nada que los hombres siguen siendo necesarios pues aunque la ciencia logre tomar una sola célula de un individuo hombre o mujer y convertirla en una célula madre, esta forma de reproducción puede ser perjudicial para el acervo genético.

El costo de este sistema reproductivo sería un alarmante embotellamiento genético, al no existir diversidad genética aumentaría el riesgo de defectos congénitos y otras enfermedades.

Es decir una persona que decida reproducirse por su cuenta, tendrá un hijo con un solo progenitor y, por lo tanto, la mitad de la diversidad genética de un niño normal. Lo cual aumenta el riesgo de que surjan defectos genéticos subyacentes.

Y más allá de las consecuencias genéticas, la autofertilización no es recomendada por otras especialidades como la psicología y la economía, por lo agotador e inasequible de levantar una familia en soledad y en el mundo moderno.

 

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