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Bárbara Sánchez Novoa: “pensé que la vida religiosa era mi camino” (+fotos)


Bárbara Sánchez Novoa portada

Bárbara Sánchez Novoa: “pensé que la vida religiosa era mi camino” (+fotos)

Autor: Kike Perdomo

Dos razones hicieron que Bárbara Sánchez Novoa se detuviese a pensar en hacerse monja: nacer en el seno de una familia muy católica del Camagüey y el testimonio de aquellos consagrados que laboraban en su parroquia.

Una de ellas era una hermana dominicana de la iglesia de San José, en pleno corazón de la ciudad. Bastaban aquella manera de subir y bajar las escaleras, su alegría desbordante y el hecho de tener siempre una sonrisa para ofrecer.

“Yo me preguntaba ¿cómo una persona ha dejado atrás a su familia y tiene otra en Cristo?”, pero su carisma, la manera en que trabajaba con los más pobres y la fe que transpiraba ya respondían mi interrogante.

La talentosa locutora de la radio y la televisión en Cuba hoy emprende la crianza de su hijo junto a una hermosa familia, pero alguna vez tuvo esa invitación a tomar los hábitos.

Barbara Sanchez Novoa y su hijo

¿Influencias?

“El Padre Traver, jesuita de San José, que fue mi confesor y las hermanas del Sagrado Corazón de Jesús, muy humildes, entregadas al cuidado de personas pobres y necesitadas.”  

Todo empezó en la adolescencia. Baby frecuentaba la Iglesia y poco a poco se fue integrando a grupos de la comunidad. Luego vinieron los proyectos vacacionales, una manera de buscar más participación dentro del trabajo pastoral que impulsaba la comunidad jesuita de su parroquia.

“Siempre me llamo la atención la manera en que los jesuitas mezclaban la vida espiritual de cada católico con su trabajo, su manera de ser en el día a día y el fomento de la cultura, de las artes, ellos no separaban eso”, dice Barbarita.

Un grupo de amigas de otras parroquias vecinas como la Catedral o El Cristo comenzaron a relacionarse con los jesuitas. Todas querían conocer y explorar ese mundo de consagración y entrega.

“A partir de ahí se dio la oportunidad de intercambiar con las hermanas sociales que radican en el santuario de El Cobre, en Santiago de Cuba. Con ellas tuvimos nuestra primera experiencia”

“Recuerdo que en una de las dinámicas una de las hermanas dijo que estar ahí era un punto importante, pero que había dos maravillosos caminos: fundar una familia o consagrarse a la vida religiosa.”

Para Bárbara, aquellos días fueron de muchas dudas. “No sabía si era eso lo que quería, pero sentía algo especial, un gozo, una alegría, una satisfacción de que ese era mi camino.”

Bárbara Sánchez Novoa

Hubo mucho tiempo de discernimiento, vino la etapa de la Universidad y la vida comenzó a mostrarle otras facetas. Entonces llegó el primer novio y Baby entendió que ella podía seguir ligada a su fe.

“Mi abuela y mi madre no me dijeron nada, no se opusieron explícitamente, pero quedaba aquello de que no era lo que esperábamos. Esto sucede en la media de las familias camagüeyanas, a muchas amigas les pasó.”

Aquel primer noviecito siempre le decía “Baby, estás muy integrada”, y la muchacha  tuvo que dejar de ir a campamentos, a retiros y equilibrar entre la Iglesia y el amor. “Ahí me quedó clara la misión”.

Hoy día Bárbara Sánchez Novoa está casada con el artista plástico Maykel Herrera Pacheco. Tienen un hermoso hijo y no han apartado a Dios de sus vidas.

Maykel Herrera Pacheco y Barbara Sanchez Novoa

“La relación de pareja con Maykel hizo que no me alejara de la Iglesia, fue muy lindo porque los dos lo asumimos como algo serio, y armonizamos. Para nosotros es común estar en misa de domingo, buscando ese “combustible” espiritual de la semana.

Esta es, de cierta manera, la historia no contada de Bárbara Sánchez Novoa, la muchacha que, cuando comienza un telediario o cualquier proyecto se encomienda a la Virgen María y tiene al Padrenuestro como su oración personal.

“Si construyes un gran proyecto sin ‘lastimar’ el otro proyecto, es como una extensión. Yo no tuve el valor en aquel momento, pero es que en este matrimonio también se necesita ser valiente, son dos vocaciones, igual de difíciles son las dos cosas.”

Y cuando el conversador, más que entrevistador se atreve a preguntar de nuevo, ella responde enfática y sonriente al mismo tiempo:

“Sí, me vi monja. Es increíble, pero sí”.

 

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