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Anastasia, la última Gran Duquesa


Anastasia Nikolayevna Romanova

Anastasia, la última Gran Duquesa

Autor: Yulianela Rodriguez

Lic. en Periodismo

by Yulianela Rodríguez.

Anastasia Nikoláyevna Románova fue la última de las hijas del zar Nicolás II y su esposa, Alejandra. Primero nació Olga (1895), luego Tatiana (1897), siguió María (1899) y por último ella (1901), por eso se le reconoce como la última Gran Duquesa.

Y también por ser la protagonista de una de las leyendas más grandes del siglo XX, que la presentaba como la única supuesta sobreviviente de la matanza de la familia imperial por los bolcheviques, que marcó el trágico final de la Dinastía Romanov, que había gobernado en Rusia tres siglos.

Anastasia, una niña feliz

Anastasia nació el 18 de junio de 1901 en Peterhof, aunque su llegada no desató un mar de alegría. Era la cuarta hija del zar, pero cuentan que su padre no fue a conocerla de inmediato, primero tuvo que tomar una larga caminata y asimilar que había llegado otra niña a la familia, por lo que sus ansias de un heredero varón todavía no eran satisfechas.

El heredero llegó poco después, el zarevich Alexis (1904), quien por desgracia nació con la terrible enfermedad de la hemofilia.

La última Gran Duquesa no tenía una salud robusta, sin embargo fue una niña feliz, inteligente y que disfrutaba mucho de estudiar. Era muy unida con su hermana mayor, María, conocidas en la familia como “La pequeña pareja”.

También siempre era descrita como traviesa, juguetona y la mente detrás de todas las bromas en el palacio. Además que era conocida por sus agudos comentarios y ser mucho menos presumida que sus hermanas.

Preludio de un trágico final

hermanas romanov

Durante la Primera Guerra Mundial Anastasia, junto a su hermana María, visitó a los soldados heridos, pues no tenían edad suficiente como sus hermanas mayores y su madre para servir como enfermeras.

La incapacidad de Nicolás II para gobernar el vasto imperio ruso, tuvo como consecuencia un pueblo sumido en la miseria, el hambre y la desesperación. El estallido de la Revolución de Octubre obligó al zar a abdicar sus derechos y los del zarevich en marzo de 1917.

Anastasia y su familia fueron puestos bajo arresto domiciliario y finalmente trasladados a la casa Ipátiev, en Ekaterimburgo.

Durante su cautiverio trató de mostrar valentía y se preocupaba por alegrar a su familia. Organizaba juegos y actuaciones para sus padres que hacían estallar a todos en carcajadas, según los testimonios de miembros del servicio y soldados.

El fin de la dinastía de los Romanov

La abdicación del zar les alargó la vida pero no fue suficiente para salvarlos. En medio de la madrugada los despertaron y les pidieron vestirse con el pretexto de ser trasladados. Les pidieron aguardar en el sótano para una foto.

dinastia de los Romanov

Sin embargo, fueron masacrados a tiros y rematados a bayonetazos, junto a algunos miembros de su personal de servicio. Los cuerpos fueron enterrados en una mina lejos de la ciudad.

En 1989, los periódicos anunciaron el descubrimiento de la tumba. Después de exhumar los restos e identificarlos, la familia imperial fue enterrada en 1997 en la Catedral de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo.

La leyenda de Anastasia, la última Gran Duquesa

Los detalles de la masacre fueron ocultados con tanto esfuerzo que muchas fueron las teorías de algún sobreviviente. Sobre todo creció la leyenda de que Anastasia logró sobrevivir, pasando por muerta y con la ayuda de un soldado.

Muchas mujeres intentaron hacerse pasar por Anastasia, la más famosa de todas fue Anna Anderson, quien acrecentó el mito a tal punto que algunos familiares la reconocieron como la verdadera.

Sin embargo, los años y la ciencia revelaron que no tenía ninguna relación con los Romanov. El hallazgo de los cuerpos y las posteriores pruebas de ADN destruyeron esta y otras teorías.

No obstante la literatura y el cine no han dejado de nutrirse de la legendaria Anastasia, la última Gran Duquesa.

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